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hojass

viernes, 4 de mayo de 2012

Torre de Marfil


Me supiste rota
y -en silencio y sin saberlo-
mi alma de cristal recomponías.

Descubrías el secreto de mis miedos,
y esculpías un nido de alabastro
para recoger los restos
infames de la diosa.

Tan frágil es la piel de mariposa,
-tan absurdamente nítida y maleable-
que al roce del dolor se transformaba
en ídolo profano en que mofarse.

Mas tú guardabas cada rosa,
-deshojada sin pudor y sin coraje-
para reconstruir jardines de caricias
donde pegar mis trozos y abrazarme.

Con mimo ilimitado y tiernamente
has hecho para mí una sutil torre.
Allí me esconderé como del frío.
Allí me dormiré siendo un suspiro.
Un alma pequeñita que intenta perdonarse.

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