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jueves, 3 de mayo de 2012

Amigos (Yulian)

Los amigos conforman la auténtica riqueza de cada uno. Son el tesoro que nos convierte en verdaderos millonarios y nos hace ir por la vida con la seguridad de que no estamos solos. Nos hacen evolucionar. Nos enseñan… Nos acompañan en los acontecimientos trascendentales o en los más livianos. Están en la adversidad y en la satisfacción. No se rinden. No se miden. No mutan…
Los amigos son motivo de alegría y orgullo. No son para coleccionar ni contemplar de lejos como quien observa una obra de arte. Son para saber que están, que puedes hacer “uso” de ellos, que son “manoseables”… y al mismo tiempo que ellos tengan la certeza de que pueden contar contigo cuando te necesiten.
El valor “se les supone” (como a los antiguos quintos a los que se les consideraba aptos para la “mili”). Pero los amigos también están para recibir achuchones y el reconocimiento merecido. Para darles las gracias (aunque no sean necesarias) para recordarles que se les quiere (aunque lo den por hecho).
Yo intentaré rendir un pequeño homenaje a aquellos que considero mis amigos de la página, cada uno con su nivel de intensidad. Unos más íntimos que otros, vale, pero es que la amistad tiene muchos grados. Y lo haré no porque haga falta… sólo porque se lo merecen. Porque sí. Porque me da la real gana, vaya.
Seguramente me dejaré alguno en el tintero y pecaré de injusta. Pero ellos (los que son) ya saben que lo son y sabrán disculparme.
YULIAN
En justicia hoy debo empezar por un nombre que ha de estar el primero por “antigüedad”, por derecho propio y porque no podría ser de otro modo.
Porque ocupa un lugar privilegiado en mi corazón.
Si hay alguien a quien tengo motivos para agradecerle su amistad, cariño y dedicación no puede ser otro más que YULIAN.
Si hay alguien que me conoce tal como soy y para el que mi personalidad no tiene ningún misterio… es YULIAN. Si hay alguien que ha sabido llegar hasta el rincón más recóndito de mi alma… es YULIAN.
El sabe de mis virtudes (alguna habrá), de mis defectos (muchos) de mis debilidades… (todas).
Lo conocí hace algunos años en este milagro que es internet. ¿Fue casualidad? ¿El azar? No lo sé. Pero doy gracias porque una mano invisible moviera los hilos e hiciera que nuestros caminos se cruzaran de manera fortuita y tan absolutamente acertada.
Desde aquel día en que un pato (él sabe) fuera el “culpable” de que él y yo iniciáramos la aventura de la amistad, han ocurrido miles de cosas y todas compartidas a diario, hasta llegar a convertirse en una necesidad.
YULIAN me ha acompañado tanto en momentos importantes como intranscendentes de mi vida. Horas y horas de confidencias, en las que me mostró su afecto y su paciencia infinita. Estuvo conmigo cuando ingresaron a mi padre, haciéndome compañía y reconfortándome cuando más lo necesitaba (eso no lo olvidaré jamás) Compartió el momento importante de mi hija, cuando el amor surgió en su corazón adolescente. Estuvo cuando un grillo me atacaba los nervios. Estuvo cuando sentí que mis cimientos se tambaleaban .Estuvo para defenderme como un paladín, sacando pecho, como hacen los hombres… como hacen los amigos…
Siempre ahí. Cuidándome. Confortándome. Riendo, llorando, incluso peleando a veces. Ha sido mi ángel guardián. Me ha animado, apoyado, comprendido… Me ha dado tirones de orejas y también la caricia de una sonrisa. Me ha dado sabios consejos con una dulzura y entrega dignas del corazón más noble.
He recibido tanto flores como reproches (los menos, he de reconocer) pero sobre todo he recibido su cariño y una amistad tan preciosa que por nada del mundo quisiera perder.
Se vino conmigo a este foro donde todos podéis leer sus mítines insoportablemente largos para mí (jeje, jamás los leo). J
Políticamente opuestos (aunque quizá no tanto) hemos sabido mantener una cordialidad a prueba de bomba.
Hemos vivido los cambios de nuestras respectivas vidas y aunque las circunstancias nos puedan alejar por motivos obvios, siempre hay ese hilo irrompible que nos mantiene unidos y alerta.
Yo, con el permiso de Belén, lo considero mío. Y estoy feliz de que ella haya sabido darle la felicidad que tanto perseguía y merece. Por eso, Belén, te doy las gracias y te pido que sigas cuidando de este hombre “que tenemos a medias” J porque es un auténtico tesoro.
A mí me ha demostrado no sólo que es un amigo, sino un caballero de ésos en los que en algún momento llegué a dudar de que existían.
Por eso. Por todo. Por ser. Por estar… GRACIAS, YULIAN. Y lamento ser una inepta de las palabras y no saber expresar todo lo que mi corazón siente. Te quiero, AMIGO mío. Siempre. 

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