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jueves, 3 de mayo de 2012

Primavera (diario de Marieta III )

Diario de una adolescente.





Querido Diario :



Lo hice. Me armÁ© de valor y le dije a Roberto que se acababa. Me sentÁ­a importante mientras le soltaba mi discurso de despedida. El clavicordio de mi corazÁ³n soltaba notas impulsadas por una caterva de sentimientos sin control. Como si fuera un propulsor a chorro. Casi ni me lo creÁ­a. El majadero me escuchaba atentamente, mientras sus ojos se inyectaban de sangre y sentÁ­a crecer una vesania peligrosa en su interior.

-No puedes hacerlo- dijo con una seguridad que me llenÁ³ de miedo. Pero yo estaba decidida. Mi primer impulso fue salir corriendo, como una gacela cobarde y asustada. Pero me propuse que de esa noche no pasaba.

-Si me dejasá?¦ me suicidarÁ©. Á¿no ves que te quiero? Te juro que no se repetirÁ¡ mÁ¡s. á??Su tono se volviÁ³ casi dulce. Evolucionaba en matices desesperados mientras me sujetaba las muÁ±ecas y me atraÁ­a hacia sÁ­ en un tono de sÁºplica que me conmoviÁ³. Á¿SerÁ­a capaz de cumplir su promesa? Yo no querÁ­a que su muerte pesara sobre mi conciencia. Yo me lo creo todoá?¦ (Á¿quÁ© le voy a hacer? Soy ingenua y crÁ©dula.) Le mirÁ© a los ojos y el miedo se mezclÁ³ con lÁ¡stima. Me sentÁ­ dÁ©bil de nuevo. Atrapada de nuevo. Sobornada. Á¿QuÁ© podrÁ­a hacer?

No. No. No. Lo sientoá?¦ no puedo seguir contigo. á??musitÁ© intentando librarme de su abrazo. Pero Á©l me apretaba mÁ¡s fuerte.

-Si me dejasá?¦ -esta vez su tono no era de sÁºplica, sino de amenaza.-Le dirÁ© a tu madre que eres una zorra. No te dejarÁ¡ salir en aÁ±os, lo sabes. Si ves la calle es por mÁ­. Puedes llegar tarde, ir a sitiosá?¦ y sabes que es gracias a mÁ­. Eres mÁ­a. No te dejarÁ© apartarte de mi lado. No puedes. No eres nada sin mÁ­.

Quise salir corriendo. Le dije que estaba loco. Que no me importaba nada de lo que dijera. Á¡Á¡Á¡Dios mÁ­o!!! Á¿a dÁ³nde fueron mis 14 aÁ±os de pronto? Me sentÁ­a la protagonista de un filme de terror. Me sentÁ­a vieja. Vieja y desgraciada. Yo querÁ­a correr a los brazos de mi madre. QuerÁ­a volver a jugar con mis amigas. QuerÁ­a chismorrear sobre chicos y disfrazarme y reirá?¦ En cambio estaba allÁ­, intentando librarme de los brazos de aquel tipo sudoroso, de ojos saliÁ©ndole de sus Á³rbitas, de rostro desencajadoá?¦.

La primera no me doliÁ³. Las siguientes bofetadas se me incrustaron en el alma desafinando por completo el clavicordioá?¦.

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